Las transformaciones tecnológicas constituyen un reto para las universidades

IBL News | New York

«Que la universidad sea una institución milenaria -quizás la más antigua en Occidente después del Vaticano- significa que ha sabido adaptarse a los cambios”, reflexiona Carlos Scolari, profesor de la Universidad Pompeu Fabra.

Sin embargo, el especialista reconoce la velocidad de las transformaciones sociales y tecnológicas en curso. “Ante esto, deben replantearse sus procesos pedagógicos, su papel como generadora de conocimiento y su posicionamiento general en la sociedad», puntualiza a La Nación.

Scolari considera insuficiente el uso de dispositivos en la sala de clase y precisa que “lo importante no es la tecnología, sino cambiar los procesos educativos».

Por su parte, Marcelo Rabossi, profesor del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, asegura que «las universidades que se impongan en el futuro serán aquellas que puedan proveer a sus alumnos una formación que combine el conocimiento rígido y específico de cada disciplina, junto con soft skills que les permitan llevar a la práctica los conocimientos y adaptarse a los cambios permanentes del mercado laboral”.

Rabossi resalta que las universidades más avanzadas en el mundo sobresalen porque la mitad de sus graduados están enfocados en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática).

El experto agrega que ahora corresponde a la universidad la formación de “un capital humano que esté más relacionado con las ciencias aplicadas y exactas, que son las que sientan las bases para el desarrollo y la investigación. Las currículas deben alinearse con las necesidades puntuales del mercado de trabajo».

A su turno, Mariano Fernández Enguita, profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, afirma que el entorno tecnológico demanda fluidez digital y una base computacional. “Un mundo tan cambiante e incierto demanda flexibilidad, soft skills, aprender a aprender y cierta fortaleza de carácter».